Eric Frattini
 
carrito
carroComprar
Noticias
Sala de Prensa
Contactar
Home
Mapa Web
 
Eric Frattini  
Documentales
Radio/Televisión
VATICANO
TOP SECRET
           
 
 
MI6
Editorial Edaf
Introducción Volver
 


Desde 1909, los espías del Servicio Secreto de Inteligencia (SIS), más conocido por las siglas MI6 (Inteligencia Militar Departamento 6), se han movido entre la realidad y la leyenda, gracias a novelescos personajes como el frío James Bond, el complaciente George  Smiley o el rebelde Harry Palmer. Pero sin duda alguna, los espías británicos muy alejados de esa imagen clásica del bombín y el paraguas usados por el agente Steed, en la nostálgica serie de ‘Los Vengadores’, han sido un verdadero ejército siempre a la vanguardia de las sombras.

Desde la época del rey Enrique VIII de Inglaterra  bajo cuyo reinado conspiró en las sombras uno de los mejores espías del monarca, Thomas Cromwell a los campos de batalla de Waterloo bajo el mando del Duque de Wellington; desde las trincheras del Somme o Verdun en la Primera Guerra Mundial a la Europa Ocupada en la Segunda Guerra Mundial; desde la Rusia del Zar Nicolas a la Unión Soviética de la Guerra Fría; desde los áridos campos de batalla afganos a los castigados campos de batalla iraquíes, los agentes del Servicio Secreto de Inteligencia (SIS), también conocido bajo los nombres de MI6 o ‘la Firma’, han llevado a cabo una de las mejores labores de recolección de material de inteligencia de toda la historia.

Sir Francis Walsingham, uno de los más grandes espías que ha dado Gran Bretaña; Colquohoun Grant, un experto espía a las órdenes del Duque de Wellington; el mayor John André, ahorcado en Nueva York en octubre de 1780, durante la Guerra de Independencia; Sir George Cockerill, jefe de operaciones de inteligencia en la Guerra de los Boers; Sir George Mansfield Smith-Cumming, primer ‘C’ del MI6; Sidney Reilly, el llamado ‘As de Espías’ y que estuvo envuelto en el intento de asesinato de Lenin; Lionel Crabb, uno de los mejores espías submarinos; Juan Pujol, el espía español del MI6 que consiguió convencer a Hitler que la invasión Aliada sería por el Paso de Calais; Kenneth Benton, uno de los mayores expertos en asuntos españoles; o John Brown, el espía que era capaz de recordar hasta más de trescientos códigos numéricos y muchos otros más han sido algunos de los agentes que han dado lustre a uno de los servicios de inteligencia más prestigiosos del mundo. Pero también ha sufrido serios reveses a través de espías británicos que se pasaron al bando del KGB durante la Guerra Fría.

Las operaciones del SIS contra la Unión Soviética se vieron seriamente comprometidas de facto cuando Harold Adrian Russell ‘Kim’ Philby fue nombrado jefe de la Sección de Contraespionaje, R5. Philby era realmente un agente del KGB. Los dos años en los que permaneció en este puesto, sumados a los que pasó como jefe de la Estación en Turquía y Washington provocó una de las más graves penetraciones del espionaje soviético en el engranaje británico.

Uno de los planes revelados por Kim Philby a Moscú serían las operaciones paramilitares organizadas entre la CIA estadounidense y el MI6 británico en la Albania de Enver Hoxa.
Años después, la ‘Firma’ sufriría otro serio revés cuando un oficial británico del SIS reveló la existencia del llamado ‘Túnel de Berlín’ (Operación Gold) desde donde la CIA y la inteligencia británica podían captar todas las comunicaciones entre Moscú con sus unidades militares estacionadas en la Alemania de post-guerra. El agente traidor no era otro que George Blake, quien se convirtió en agente de los soviéticos tras su cautiverio en un campo de trabajo en Corea del Norte. Blake regresó de su internamiento como un auténtico héroe y le fue restaurada su autorización de seguridad. Finalmente Blake fue identificado, detenido y condenado por violación del ‘Acta de Secretos Oficiales’. Enviado a prisión consiguió escapar en 1964, reapareciendo en Moscú poco después.

Pero no todo fueron desastres para el MI6. En 1960, los británicos consiguieron penetrar en los servicios de espionaje polacos y soviéticos, este último a través del coronel Oleg Penkovsky. El militar suministró al MI6 información valiosa como fotografías de los emplazamientos de misiles soviéticos, incluyendo un manual de cohetes. También suministró suficiente información para que la CIA y el MI6 descubrieran que los soviéticos habían desplegado misiles SS4 MRBM y SS5 IRBM en la isla de Cuba, en octubre de 1962. Finalmente Penkovsky sería identificado y ejecutado.

El SIS continuó operando en la URSS durante la Guerra Fría consiguiendo reclutar en los años 70 a Oleg Gordievsky, convirtiéndose en la mejor fuente de información del MI6 en la Unión Soviética hasta que en 1984, Gordievsky fue evacuado a Gran Bretaña.

La escala real de las actividades de la ‘Firma’ durante la segunda mitad de la Guerra Fría, permanecen siendo aún secretas, pero se sabe que un segundo jefe de un Directorio del KGB entregó al MI6 la información que indicaba que las ‘Fuerzas Alfa’ del KGB iban a ser movilizadas en agosto de 1991 para llevar a cabo un golpe de estado contra Mihail Gorbachev.

Poco a poco, el MI6 ha ido cambiando su idea de permanecer en las sombras ante la opinión pública británica y más, cuando una serie de traspiés provocaron un rechazo por parte de los mismos ciudadanos británicos hacia sus servicios de inteligencia. Uno de estos traspiés sería la edición de dos informes en los que falsamente afirmaban que el Irak de Saddam Hussein tenía en su poder armas de destrucción masiva. Esto provocó la entrada de Gran Bretaña en la guerra junto a los Estados Unidos.

El segundo traspiés sucedería los días 7  y 21 de junio de 2005, cuando varias bombas estallaban en estaciones de metro y autobuses de Londres provocando medio centenar de muertos y alrededor de setecientos  heridos. Una célula islamista perteneciente a Al Qaeda había golpeado en pleno corazón de la city, sin que el MI5 o el MI6 hubiesen podido detectar el temible golpe. Los ciudadanos de Gran Bretaña comenzaron a preguntarse qué estaban haciendo los espías británicos y que no supieron ver lo que se avecinaba, como sucedió con la CIA y el FBI, el 11-S en los Estados Unidos y el CNI, el 11-M en España.

En el mes de diciembre de 2005, el SIS hizo público que habían elegido al profesor Keith Jeffery, experto en historia británica de la Universidad de Belfast, para escribir la primera historia oficial del MI6. Estaba claro que los ciudadanos tenían derecho a conocer la historia de sus espías.

La “historia oficial” cubriría desde 1909, cuando ‘la Firma’ fue creada en Gran Bretaña, hasta el primer período de la Guerra Fría, en 1949. “Podré iluminar ciertas partes de la historia que hasta el momento eran oscuras y que nunca antes habían sido estudiadas por falta de información”, afirmó Jeffery quien tiene previsto concluir su historia oficial en el año 2010.

El entonces secretario del Foreign Office, Jack Straw, declaró que el encargo al historiador británico “marcará un paso muy progresivo en la historia del SIS, y deja abierta una puerta para que el público conozca más sobre el MI6”.

No cabe la menor duda de que el SIS se está abriendo al mundo con medidas como la de publicar por vez primera en su historia, anuncios publicitarios en  Internet, con el fin de reclutar nuevos espías británicos que deberán combatir las nuevas amenazas o la de nombrar como jefe de una ‘estación’ de Berna a un homosexual.

Hasta ahora las actividades secretas del MI6 habían sido narradas en populares novelas escritas por Len Deighton, creador del personaje de Harry Palmer; John Buchan, autor de la famosa novela ‘Los treinta y nueve escalones’; Ian Fleming, creador del personaje de James Bond; William Somerset Maugham; Graham Greene; o John le Carré, todos ellos ex agentes del MI6. Pero lo que está claro es que esta leyenda tejida por muchos desde principios del siglo XX, no ayudará al Servicio Secreto de Inteligencia (SIS) a adaptar sus sistemas y su operatividad a los nuevos enemigos que acechan a la Gran Bretaña del XXI.