…A LA ACCIÓN EJECUTIVA
Las cuatro citas con las que da comienzo este libro vienen de cierta forma a explicar o mejor dicho a resumir lo que relatan las ocho historias que aparecen en cada capítulo. Markus Wolf, director entre 1958 y 1987 de la temible Stasi, los servicios de inteligencia de la República Democrática Alemana; Vladimir Kryuchov, presidente entre 1988 y 1991 de la extinta KGB soviética; Meir Amit, director entre 1963 y 1968 del Mossad israelí; o William Casey, director de la CIA entre 1981 y 1987, coinciden con estas cuatro citas en presentar una ‘disculpa moral’ a las ejecuciones de enemigos llevados a cabo por agentes de los servicios de inteligencia que ellos mismos dirigieron.
Las llamadas ‘Acciones Ejecutivas’ no son otra cosa, que asesinatos llevados a cabo por los servicios de inteligencia de un país con la autorización expresa del propio gobierno para llevarlas a cabo, anteponiendo a la moral, el ‘bien del país’, ‘el derecho del Estado a defender su propia supervivencia’, ‘como la última acción judicial que el Estado puede ofrecer’ o sencillamente, ‘como acciones que la gente no entiende y que son llevadas a cabo para defender el estilo de vida americano’. Existen dos expresiones que se han hecho corrientes en el lenguaje de los servicios de inteligencias de todo el mundo: ‘Orden Ejecutiva’ y ‘Acción Ejecutiva’.
‘Orden Ejecutiva’ es la expresión utilizada por el Presidente de los Estados Unidos para ordenar un asesinato o secuestro a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). La ‘Acción Ejecutiva’ es la operación de asesinato o secuestro llevado a cabo por los ejecutores de la CIA cumpliendo esa ‘Orden Ejecutiva’. Con el paso de los años estás dos expresiones forman ya parte del vocabulario común del resto de servicios secretos.
Desde hacía décadas la ‘Acción Ejecutiva’ se convirtió en una herramienta más de los soldados de las sombras o espías. En nombre de una bandera, de occidente, del comunismo, de Israel, de la causa árabe, o del estilo de vida americano, los diferentes servicios de inteligencia del mundo llevaron a cabo y de forma quirúrgica acciones encaminadas a ejecutar a un objetivo enemigo con el visto bueno del gobierno en cuestión. Presidentes, Primeros Ministros o Secretarios Generales de partidos comunistas autorizaron a sus servicios de inteligencia ‘Acciones Ejecutivas’. Muchos de estos servicios como la CIA estadounidense, el KGB soviético, el DS búlgaro, el Mossad israelí, el MI6 británico, el FSB o el SVR rusos y muchos otros más llevaron hasta los límites del arte, la liquidación de sus enemigos.
Venenos inyectados con paraguas, anillos o aerosoles; trufas envenenadas; misiles dirigidos por un emisor colocado en una silla de ruedas; explosivo colocado en un teléfono móvil; abandonados en un río infestado de cocodrilos; minas antipersonas colocadas bajo un colchón o bajo el asiento de un coche; balas envenenadas; estrangulados con un fino cable de acero; o sencillamente un tiro en la nuca han sido algunos de los sistemas utilizados por estos refinados ‘asesinos’.
Muy alejados de la imagen del famoso James Bond 007, el doble cero, significaba la autorización para matar en nombre de Su Majestad británica, estos agentes eran expertos en asesinar, torturar, estrangular, liquidar e incluso despedazar en nombre de un gobierno, muchos de ellos incluso democráticos y constitucionales.
Tras el secuestro del criminal de guerra Adolf Eichmann y su posterior traslado a Jerusalén para ser juzgado y ejecutado y que supuso el primer gran éxito para los servicios de inteligencia israelíes, David Ben-Gurion ordenaría a su nuevo memuneh, Meir Amit (1963-1968) la creación de una unidad ‘secreta’ que sólo podría ser ‘conectada’ y ‘desconectada’ por el Primer Ministro. Esta nueva unidad bautizada como Kidon (bayoneta) sería la responsable de llevar a cabo las ‘Acciones Ejecutivas’ en nombre de Israel.
El propio Amit establecería las normas básicas para sus actuaciones y que bien podría servir de retrato, o definición de estas particulares ‘unidades especiales’ de los servicios de inteligencia. Amit escribió: -“No habrá matanzas de líderes políticos; éstos deben ser tratados por medios políticos. No se mataría a la familia de los terroristas; si sus miembros se interponen en el camino, ese no es nuestro problema. Cada ejecución tiene que ser autorizada por el primer ministro del momento. Y todo debe hacerse según el reglamento. Hay que redactar un acta de la decisión tomada. Todo limpio y claro. Nuestras acciones no deben ser vistas como crímenes patrocinados por el Estado sino como la última acción judicial que el Estado puede ofrecer. No debemos ser diferentes del verdugo o de cualquier ejecutor legalmente nombrado”-.
Rafael Eitan, otro mítico agente del Mossad y antiguo responsable del Metsada, el Departamento de Operaciones Especiales del espionaje israelí, definió a la perfección la forma de actuar de estos ‘asesinos legales’: -“Nuestra tarea será la de hacer historia y luego ocultarla. En general somos honrados, respetamos el gobierno constitucional, la libertad de expresión y los derechos humanos. Pero al fin entendemos también que nada debe interponerse en lo que hacemos”-.
También la CIA se ha hecho tristemente famosa por este tipo de operaciones. Una de sus más famosas operaciones de asesinato autorizadas por un presidente de los Estados Unidos sucedería entre 1967 y 1971. La ‘Operación ICEX’ (Coordinación y Explotación de Inteligencia) más tarde rebautizado con el nombre de ‘Programa Fénix’ sería establecido por la Agencia Central de Inteligencia con el fin de identificar y destruir el aparato político comunista en Vietnam del Sur. Las fuerzas utilizadas en el ‘Programa Fénix’ estaban formadas por agentes de la CIA, soldados estadounidenses de fuerzas especiales, policía survietnamita y operativos de la Organización Central de Inteligencia de Vietnam del Sur.
Los hombres de ICEX o Fénix, tenían como misión el detectar la infraestructura del Vietcong y ‘neutralizarla’. Sus acciones consistían en el asesinato de un gran número de dirigentes políticos y militares norvietnamitas, sindicalistas, survietnamitas con simpatías hacia el norte, comunistas, etcétera. Estos eran ejecutados por asesinos de la CIA altamente cualificados y entrenados. Las cifras oficiales que se manejan de aquella operación se acercan a los 20.000 prisioneros y 20.587 objetivos eliminados en tan sólo cuatro años. También la CIA y sus operativos estuvieron involucrados en los asesinatos de Patricio Lumumba, primer ministro de la República del Congo y en el asesinato, el 30 de mayo de 1961 del dictador de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo.
Con el paso de los años el KGB se convirtió también en una de las agencias de inteligencia más experta en este tipo de operaciones, a través del llamado ‘Departamento V’, también conocido como ‘Departamento de Acciones Ejecutivas’ y responsable de los ‘asuntos húmedos’ (mokrie dela). Estos asuntos incluían losasesinatos, secuestros y sabotajes, y que estuviesen envueltos en acciones de sangre.
Este Departamento fue conocido anteriormente como el temible ‘Departamento 13’ o ‘Línea F’. El ‘Departamento V’, fue establecido por el KGB en 1969 con el fin de ejecutar a aquellas figuras administrativas y funcionarios con puestos de responsabilidad en infraestructuras críticas en países de Europa Occidental. De esta forma se pretendía inmovilizar a los países occidentales en caso de una futura crisis militar con la Unión Soviética. El personal del ‘Departamento V’ estaba estacionado en las embajadas de la URSS por todo el mundo.
Uno de los mayores expertos del ‘Departamento V’ sería Bogdan Stashinsky. Experto asesino del KGB utilizaba principalmente para su trabajo todo tipo de venenos. Nacido en Ucrania en 1931, Stashinsky comenzó a trabajar para el espionaje soviético en 1950 a los 19 años. Su primera misión de ejecución fue la de asesinar a Lev Rebet, un nacionalista ucraniano que vivía en Alemania Occidental. Para este asesinato Stashinsky utilizó una pistola que disparaba una cápsula de cristal con ácido prúsico en su interior. El asesino del KGB disparó a la cara de Rebet rompiendo la cápsula. El ácido comenzó a hacer efecto y le provocó un ataque cardíaco. Bogdan Stashinsky llevaba un antídoto por si Rebet le atacaba y el agente del KGB se veía afectado por el ácido.
La siguiente misión asignada por el KGB a Stashinsky fue el asesinato de otro nacionalista ucraniano llamado Stefan Bandera. Para esta misión, el asesino del KGB utilizó una pistola con doble depósito y un spray paralizante para acabar con el guardaespaldas de Bandera. Falló la primera vez aunque, no la segunda. Bandera fue asesinado el 15 de octubre de 1959. Por esta misión Stashinsky esperaba recibir una condecoración, pero lo que recibió fue una nueva misión. Esta vez el objetivo sería Raoslaw Stetskow, quien había sido Primer Ministro de la República de Ucrania en 1941 y que ahora vivía en Alemania Occidental. En esta misma época, Bogdan Stashinsky contrajo matrimonio con una mujer de Alemania Oriental. Fue ella la que descubrió la verdadera profesión de su marido. El 12 de agosto de 1961 y tras la deserción de su esposa, Bogdan Stashinsky fue detenido en Berlín por agentes estadounidenses. Llevado a juicio fue condenado a ocho años de prisión pero misteriosamente, a finales de 1966 fue puesto en libertad y llevado a los Estados Unidos. Allí se le perdió la pista. Se cree incluso que Bogdan Stashinsky acabó siendo instructor en ‘La Granja’, el centro de entrenamiento para futuros agentes de la CIA.
Markus Wolf, el todopoderoso jefe de la Stasi, escribió en sus memorias: -“Los asesinatos o secuestros no tenían razón alguna en tiempos de paz, pero la Guerra Fría llevó a muchos servicios de inteligencia situados a ambos lados del Telón de Acero, a tener que llevar a cabo ‘Acciones Ejecutivas’ contra enemigos y traidores”-. Asesinos pertenecientes a la Stasi, la CIA o el KGB camparon a sus anchas en ciudades como Berlín, Viena, Praga o Varsovia.
El Kidon israelí, el Smersh soviético o el SAD estadounidense fueron algunas de estas unidades entrenadas de ejecutores, muchas de ellas aún hoy operativas. Sea como sea, estas ‘Acciones Ejecutivas’ son y serán, ahora y siempre, crímenes de Estado. Lean este libro y saquen sus propias conclusiones.