ERIC FRATTINI

EL LIBRO

MOSSAD, LOS VERDUGOS DEL KIDON

Un pequeño grupo de hombres y mujeres entrenados y silenciosos pasean por la calle o conducen un coche por cualquier ciudad del mundo. Minutos después una persona es asesinada o desaparece sin dejar rastro. Horas después, ellos hacen lo mismo.

Son los kidones, los elegidos. Miembros del servicio secreto israelí que eliminan a los enemigos de su país. Practican el proverbio «ojo por ojo, diente por diente», vengan los agravios cometidos en nombre de su pueblo, espiando, matando, secuestrando y puestos en marcha por el primer ministro israelí. La sentencia del profeta Ezequiel está cumplida:

"Y los enemigos sabrán que soy el Señor cuando haga caer mi venganza sobre ellos"

Este libro identifica por primera vez a todos los agentes del Kidon que, en nombre de Israel y con autorización expresa del primer ministro, ejecutaron entre 1960 y 2010 a criminales de guerra nazis, terroristas, palestinos, alemanes, científicos dedicados a la energía atómica en Irak, líderes de la OLP,  Hamas o Hizbollah, ingenieros expertos en armamento, traficantes de armas e, incluso, un magnate de la prensa. Los kidones del Mossad liquidaron, haciendo uso de cualquier medio, a aquellos que supusieron un peligro real o potencial para el Estado de Israel.

Los objetivos

La venganza no es sólo una palabra sino que se ha convertido en una norma no escrita para el Estado de Israel contra sus enemigos a lo largo de la historia. Una práctica silenciosa para hacer pagar los horrores del Holocausto y los agravios contra su pueblo hasta entrado el siglo XXI.

Desde la creación del Mossad en marzo de 1951, su servicio de espionaje se ha dedicado a buscar a estos supuestos enemigos en cualquier lugar del mundo y hacer cumplir esta ley judía.

Este grupo –conocido como los kidones– tiene su origen en uno nacido tras la Segunda Guerra Mundial: una brigada para vengar a todos los criminales nazis que la justicia no había castigado y resarcirse en memoria de los muertos. Buscaban al objetivo, lo analizaban y terminaban con su vida.

«El 13 de abril de 1946. Domingo de Pascua, los nokmin se ponen en movimiento. Durante toda la noche se dedican a untar con brochas el arsénico en los bollos de pan. Casi tres mil. Si a cada miembro de las SS se le entregaba un cuarto, suponía cuatro muertos por bollo, doce mil muertos si se ingerían los tres mil… Los aliados jamás hicieron público el número de muertos, pero a los nokmin aquella operación les devolvió en cierta forma un honor perdido en los campos de la muerte nazis.»

En 1951, el primer ministro israelí, David Ben-Gurion, crea el Mossad y dependiente de este servicio de inteligencia, un unidad secreta «que sólo podría ser conectada y desconectada por el primer ministro». Había nacido el Kidon, o bayoneta, con la función de eliminar a un objetivo en concreto. Ni familia, ni daños adyacentes. Todo limpio y claro ya que no se debe «ser diferente del verdugo o de cualquier ejecutor legalmente nombrado».

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MOSSAD, LOS VERDUGOS DEL KIDON
Eric Frattini 2009 © Todos los derechos reservados