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CÉSAR GALICIA
Sins entido
 
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2003 CÉSAR GALICIA
Subtítulo
Realidad y Realismo
Texto de Eric Frattini

'EL BOXEADOR' O EL CONTADOR DE HISTORIAS

Al ver el rostro de este hombre, uno puede ver claramente los golpes que le ha dado la vida, porque César Galicia no solo ha conseguido transmitir de forma real, el retrato de este sparring de Vallecas, sino también una perfección más real, menos ajena para quien observa el cuadro.

A pesar de que uno puede observar los hilos deshilachados que sujetan los botones de su camisa de rayas, la plateada hebilla de su cinturón, los negros y lustrosos zapatos negros de domingo, las manchas de su rostro, su nariz desfigurada por tantos y tantos golpes de contrincantes sin nombre, Galicia ha conseguido pintar la experiencia, los años vividos y eso no se consigue con simple técnica de artista o con trucos de pintor.

César Galicia ha conseguido contarnos una historia, una biografía, superar con creces esa hiperrealismo que caracteriza a toda su obra y mostrarnos no sólo la primera capa del personaje, sino también el rostro de la experiencia; el sinsabor de los que nunca han conseguido ponerse ese cinturón de campeón; el dolor de las cejas abiertas en combates sobre rines clandestinos; el sentimiento de un rostro cuya única labor es saber encajar los golpes de soñadores que, como El un día, desean alcanzar el éxito más allá de su portal, más allá de su calle, para convertirse en héroes de barrio, como aseguró un día un ídolo caído, otro ídolo de barro.

El boxeador (1988) de Cesar Galicia muestra también en su rostro la tranquilidad de quien ha sabido asumir sus derrotas hasta convertirlas en victorias; la displicencia de quien ya está a vuelta de todo, como esos personajes de barra de bar de barrio en donde a uno le llaman por su nombre, y que observa con orgullo una fotografía descolorida de un joven que fue y que ya no es, con dedicatoria de bolígrafo Bic ya borrada por el paso del tiempo detrás de una fila de botellas medio llenas de whisky Dyc y coñac Fundador. 61 sabe que &te ser4 su único homenaje, el homenaje de su pequeño y fiel grupo de seguidores, que continuaron llamándole "campeón” a pesar de haber sido derrotado en un combate por un titulo que ya ni siquiera recuerdan.

Todo esto me transmite la mirada del boxeador apoyado plácidamente en un rincón gris y perfecto, impersonal y desapacible; todo esto me transmite la historia que uno puede leer en el cuadro de Galicia, porque el pintor ha conseguido mucho más que el mostrar un simple retrato, ha conseguido contar una historia, ha conseguido plasmar más allí del retrato toda la biografía del personaje. El boxeador es mis un contador de historias que un cuadro y para mi esto es el verdadero hiperrealismo, el verdadero valor de este cuadro y de la obra de César Galicia.

En cada cuadro, en cada retrato, en cada objeto, en cada paisaje César Galicia cuenta, relata, desarrolla una historia que está dispuesto a contarnos, a mostrárnosla no sólo como él la ve, sino también como nosotros queremos verla. Esa tal vez sea la magia del artista que se convierte en un sencillo contador de historias.